Twitter I el revolucionario

Es cierto que las nuevas tecnologías y los avances cibernéticos de los últimos veinte años han cambiado por completo el escenario comunicacional. Diversas redes sociales han ido apareciendo en este tiempo, significando esto una auténtica ruptura con el escenario tradicional en el que las relaciones interpersonales se desarrollaban.

Pero si hay una red social cuyo impacto social ha ido todavía más allá, esa es Twitter. Esta red permite la interconexión de los usuarios, pero las posibilidades que ofrece han propiciado incluso que las bases del periodismo tal y como lo conocíamos se hayan movido.

Twitter se ha convertido en una de las fuentes de información a las que más recurre el periodismo en la actualidad. Donde antes se realizaban entrevistas para conocer qué pensaban sobre un partido de fútbol los jugadores o sobre un acontecimiento de alcance nacional los políticos, ahora se ha interpuesto Twitter.

Basta con adentrarse en esta red social para conocer de primera mano qué está pensando una celebridad, un responsable político, un artista o un simple ciudadano ajeno. Los diferentes perfiles personales van arrojando a través de los tweets un reguero de información de la que tanto los usuarios como los profesionales de la información pueden nutrirse.

La labor del periodista queda en entredicho en muchas ocasiones al acaparar Twitter los focos; a veces no es necesario bombardear a preguntas para sacar un titular del protagonista, sino que basta con ver cuál es su última publicación en esta red social. La exclusividad de la noticia suele perderse en estos casos, teniendo en cuenta además que en muchas ocasiones se desvelan datos u opiniones que el protagonista en cuestión había decidido reservarse antes los medios. Pero no solo los periodistas usan twitter para informarse y dar informacion, como son los cerrajero Valencia, quienes informan y se informan de todo lo que sucede en el mundo.

En la parte negativa de Twitter encontramos también algunos puntos. Algunos perfiles basan su contenido en una determinada persona pública, a la que acaban vilipendiando con total impunidad. La calidad del debate en Twitter suele ser pobre, toda vez que gente que no está verdaderamente informada de las cosas se lanza a opinar con un albedrío desbocado.